Cada mes que pasa los datos del desempleo nos golpean con mayor virulencia. Es verdad que hemos vivido momentos peores y que además se vivieron con una situación de riqueza menor, pero las estadísticas del primer trimestre del 2009 nos anuncian una escalada en la destrucción de empleo muy rápida, excesivamente rápida.
Si echamos un vistazo al gráfico inferior podemos observar cómo desde mediados de 2008 las tasas de desempleo han ascendido vertiginosamente, como no lo habían hecho ni en la crisis del petróleo ni en la primera mitad de los 90. En esos años que van desde 1975 a 1995 España vivía dos hechos demográficos y sociales en relación al mercado laboral que explicaban tan altas cifras:
- El primer hecho es la incorporación de la generación del "Baby Boom", que es como se conoce a los nacidos entre 1955 a 1975. Estos son la generación más numerosa de la Historia de España, puesto que las natalidades en estos últimos años del franquismo se mantuvieron en números medios (más de 20 por mil), mientras que la mortalidad infantil se redujo a límites ínfimos.
- El segundo hecho es la incorporación de las mujeres jóvenes al medio laboral a partir de la década de los 80. Esa generación del "Baby boom" trajo a mujeres jóvenes preparadas que entraron en un porcentaje casi de igualdad con los hombres en el mercado de trabajo. La repercusión sobre nuestra tasa de actividad (porcentaje de población empleada o en busca de empleo activo entre el total de la población activa) fue casi inmediata. Así tenemos que en 1980 de cada cien españoles en edad de trabajar sólo lo hacían 38 , con un claro predominio masculino, en el 2004 sonl 59 , habiéndose producido un acercaminto notable en la actividad masculina y femenina (siendo todavía mayor para el hombre).

Desde mediados de los 90 el paro empezó su caída por la bonanza económica generalizada y por la reducción de la presión demográfica. Cada nueva generación que se incorparaba al mercado laboral era inferior en número a la anterior. Por primera vez desde hacía muchos años se podían ver por la calle anuncios de se necesita albañil, dependienta o camarero. La oferta de empleo en seguida fue absorvida por la inmigración, que por primera vez veía un asiento cómodo en España.
Hasta finales de los años 90 los inmigrantes habían utilizado a España como puente de paso para entrar en Europa, donde podían encontrar el trabajo que buscaban. El endurecimiento en las condiciones para la recepción de nuevos inmigrantes de países como Francia, Reino Unido o Alemania, hizo que éstos empezaran a asentarse en nuestro país, donde se les ofrecía sueldos menores que en Europa pero más facilidades para encontrar trabajo. Esta es la explicación del considerable aumento de la ocupación de los últimos diez años. Desde entonces más de cinco millones de inmigrantes se incorporaron a trabajar en los sectores primario, la construcción y los servicios.
Nuestro modelo productivo durante estos años ha crecido apoyándose de un modo excesivo en la construcción. El desplome de ésta desde comienzos del año 2008 por el pinchazo de la llamada "burbuja inmobiliaria", ha sido el detonante para ir arrastrando desde el tercer trimestre del año pasado a otros sectores en su caída. A ello hay que sumar los escándalos financieros en Estados Unidos que dieron comienzo a una crisis económica mundial desde ese mismo verano. Todo junto explica cómo la crisis nos ha afectado tan profundamente en el empleo.
La disminución de la actividad económica es un fenómeno generalizado en Europa y en Estados Unidos, pero en ningún país se está produciendo una destrucción de empleo tan intensa como en España.
Las cifras son elocuentes, de los más de tres millones de parados que generó toda la UE entre marzo de 2008 y marzo de 2009, más de la mitad (1,8 millones de parados) lo fue en España. Actualmente nuestro país obstenta el primer puesto en parados de la UE con el 17,3 por ciento de la población activa, lo que supone más de cuatro millones de personas. Contrasta esta cifra con la de Italia con el 6,9 %, Alemania con el 7,4% o Francia con el 8,6 %. Como vemos por nuestros vecinos, recesión y paro no son necesariamente sinónimos. Algo debemos estar haciendo muy mal cuando nuestros datos son tan desporporcionados...
Dejo el artículo abierto por si queréis continuar y encontrar explicaciones a la crisis particular del empleo en España.
Espero vuestros comentarios.


